San Joaquín y Santa Ana


SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA


 

 

 


LA CIUDAD DE LOS PADRES DE MARÍA

 

María vivía en Nazaret, una ciudad de Galilea, en el momento de la Anunciación. Se dice que fue concebida y nació en la misma casa en la que el Verbo se hizo Carne. Otra tradición, basada en el Evangelio de Santiago, considera a Seforis como la primera casa de Joaquín y Ana, aunque se dice que después vivieron en Jerusalén, en un casa llamada Probatica por San Sofronio de Jerusalén. Probatica, un nombre que probablemente procedía de un estanque llamado Probatica o Betzata en el texto de San Juan 5:2, cercano al santuario.

Aquí fue donde más probablemente nació María. Alrededor de un siglo después, sobre el 750 d. C., San Juan Damasceno afirma de nuevo que María nació en Probatica.

 

 

SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA

 

Bienaventurados sois, oh Santos Joaquín y Ana, por habernos dado aquella niña benditísima, que alcanzó la más alta dignidad que puede tener criatura, pues vino a ser Madre del mismo Dios hecho hombre, y a tener en sus entrañas al que tiene colgado de tres dedos el universo; y vosotros después de ella sois gloriosísimos, pues sois padres  de la Madre de Dios porque engendrasteis por gracia y por don sobrenatural a la que nos dio a Jesucristo fuente de gracia y Salvador del mundo. ¡Oh cuán ricamente adornó con todas las virtudes vuestras almas el Señor, para haceros tan señalada merced! Pues por estas mismas gracias que recibisteis, y por aquella soberana Princesa que disteis al mundo, os suplicamos que nos seáis abogados piadosos para con vuestra hija y con su Hijo Jesucristo, y nos alcancéis al amparo de la Madre y la bendición del Hijo, y perseverancia en la virtud y buena muerte, para gozar con ellos y de vos en los siglos de los siglos. Amén

 

Tomado de: Ave María, Oraciones a la Santísima Virgen. Zamora Editores LTDA, Colombia, 1997.

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