Segundo Misterio Doloroso

            LA FLAGELACIÓN DE JESÚS ATADO A LA COLUMNA

Como cuentan los Evangelios este episodio forma parte de las torturas a las que sometieron a Jesús. Es llamativo que  Pilatos, no pudiendo salvar a Jesús, se lava las manos  (Mateo 27,24)(gesto que ha pasado a la historia como simbolo de cobardia en reconocer la responsabilidad de algo) y manda que lo azoten y crucifiquen.

En los Evangelios no hay demasiado detalle de esa parte de la Pasión, pero (por la historia) se tiene una idea más o menos de cómo debió de ser, en ese momento a la desnudez física y la vergüenza por las burlas se unen los golpes de unos flagelos o látigos de varias cuerdas atados con hueso y bolas de metal que le desgarraron la carne.

Este es uno de esos momentos el los que el Cristo Sufriente se hace uno con nosotros en aquellos castigos y sufrimientos dados al inocente (incluso en nuestras angustias diarias, pequeñas o grandes), todos aquellos momentos en los que nos sentimos injustamente tratados, en los que somos insultados en la injusticia de lo que nos dicen, incluso (en el límite) los prisioneros y los torturados por la ley o los delincuentes.

En ese momento Cristo (que está sufriendo por los pecados de TODOS, delincuentes incluidos) puede decir: “se lo que sufres, yo me sentí igual cuando desgarraban mi carne”.

Señor Jesús, que te has dignado a mostrar a tu Iglesia, tu esposa,  con amor especial las riquezas de tu Corazón, concedenos Señor que nuestros corazones sean enriquecidos y renovados con las gracias celestiales que manan de esta dulcísima fuente. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos, Amen

Comments