Sus esponsales con José



Sus esponsales con José




María permaneció en el Templo después de su presentación para ser educada junto con otros niños judíos. Allí ella disfrutó de visiones extáticas y visitas diarias de los santos ángeles.

Cuando ella contaba catorce años, el sumo sacerdote quiso enviarla a casa para que contrajera matrimonio. María le recordó su voto de virginidad y confundido, el sumo sacerdote consultó al Señor. Entonces llamó a todos los hombres jóvenes de la estirpe de David y prometió a María en matrimonio a aquel cuya vara retoñara y se convirtiera en lugar de descanso del Espíritu Santo en forma de paloma. José fue agraciado en este proceso extraordinario.

Se consideraba que las doncellas judías alcanzaban la edad del matrimonio cuando cumplían doce años y seis meses, aunque la edad de la novia variaba según la circunstancias. El matrimonio era precedido por los esponsales, después de los cuales la novia pertenecía legalmente al novio, aunque no vivía con él hasta un año después, que era cuando el matrimonio solía celebrarse.

Como no se tiene noticia de ninguno hermano de María, ella era una única heredera y estaba obligada por la ley a casarse con un miembro de su tribu. La ley misma prohibía el matrimonio entre determinados grados de parentesco de modo que, incluso el matrimonio de una única heredera, se dejaba más o menos a su elección.

Según la costumbre judía, la unión entre José y María tenía que ser concertada por los padres de José. Surge la pregunta del porque María accedió a los esponsales cuando estaba ligada por su voto de virginidad. De la misma manera que ella había obedecido la inspiración divina al hacer su voto, también la obedeció al convertirse en la novia prometida de José. Además, hubiera sido un caso singular entre los judíos el rehusar los esponsales o el matrimonio, ya que todas las doncellas judías aspiraban al matrimonio como la realización de un deber natural. María confió implícitamente en la guía a de Dios y por ellos estaba segura de que su voto sería respetado incluso en su estado de casada.


Tomado de: Ave María, Oraciones a la Santísima Virgen. Zamora Editores LTDA, Colombia, 1997.


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