Tercer misterio gozoso


"En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. 
Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. 
Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. 
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, 
para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. 
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; 
y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue" (Lc 2, 1-7)


En este hermoso misterio podemos contemplar y deleitarnos en la grandeza de nuestro Dios, quien no escatimó nada para permitirnos compartir la presencia de su Divino Hijo entre nosotros, con el gran deseo de devolvernos la reconciliación. En este misterio podemos darnos cuenta, que en los momentos en que con nuestras fuerzas no podemos lograr las cosas, Dios siempre tendrá una solución y una ayuda para nosotros.
El nacimiento del Salvador debe significar para nosotros siempre una apertura de corazón, para que Dios pueda hacer en nosotros las nuevas cosas. Cómo Pablo, quien sufría hasta que el Señor fuera formado en sus oyentes, así hoy debemos luchar para que podamos demostrar un verdadero cambio de vida y realmente podamos decir: En mi corazón hoy nacido el Señor.
Coloca en esta decena, todas las cosas nuevas que quieres que Dios haga nacer en ti: el amor, el arrepentimiento, el sacrificio, la bondad, la alegría, la mansedumbre, la humildad, todo aquello que permita que poco a poco vayamos reflejando la gloria de Dios en nuestro rostro, y poder de alguna manera lograr ser como el Señor quiere que seamos.


PADRE NUESTRO, 10 AVES MARÍA, 1 GLORIA











PADRE NUESTRO, 10 AVES MARÍA, 1 GLORIA

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