Todo árbol bueno produce frutos buenos



Jesús dijo a sus discípulos: 

Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

(San Mateo 7,15-20)

 

Por Anwar Tapias Lakatt


El Evangelio hoy, nos lanza un llamado a estar atentos sobre nuestra fe, nos pide alertarnos y nos presenta tres características a revisar sobre la Iglesia:

 

1. Los falsos que se presentan: Cristo es claro en que tendremos que enfrentar falsos profetas. Y falsos profetas no son solo los que se hacen pasar como Mesías en las sectas, o el astrólogo, o el brujo, o la New Age. También lo son los que estando dentro de la Iglesia, la están demoliendo, disfrazados de un cargo o una posición. Tristemente vemos teólogos vetados dictando conferencias, monjas rechazando la fe, sacerdotes que atentan contra niños, obispos que tapan pecados de sus sacerdotes, laicos con doble vida. De todo ello nos advierte Cristo, y nos recuerda que son los frutos los que determinan si están en verdadera comunión con Dios. Con esto nos invita al Señor, a no rechazar la vid, por los malos sarmientos. La fe sigue pura e intacta, y no debe movernos por los malos cristianos que deshonren el Evangelio.

 

2. Rechacemos el mal fruto, no el árbol bueno: Cada quien es libre de la excusa que se inventa para alejarse de Dios. Pero argumentos como que tal sacerdote hizo esto, aquel robó, este aquello, ese dogma es retrógrado, nos dejan ver, que la Iglesia seguirá siendo la Iglesia a pesar de gustos, malos ejemplos y ataques internos. La Iglesia sufrirá más persecución, enfrentará una prueba final como bien detalla el Catecismo:

Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (675). Cristo nos pide estar unidos a él, unidos a la vid, sin importar los malos sarmientos. Malos frutos habrán, el enemigo seguirá intentando destruir la Iglesia, pero Cristo ha vencido y su victoria gloriosa está asegurada.

 

3. Los malos serán arrojados: Nadie que haga el mal saldrá victorioso. nadie que intente pervertir el Evangelio saldrá victorioso. Sepamos que el Espíritu Santo sigue soplando sobre la Iglesia, y jamás lo dejará de hacer. El mal puede parecer que triunfa, pero sucumbirá siempre ante el poder de Dios. Dios no nos da autoridad para mandar al infierno a nadie, sólo Él lo sabe, pero lo cierto, es que los árboles que no den frutos serán cortados. Esto nos muestra que debemos caminar con la esperanza de que Cristo dará a cada uno su destino, y que no nos corresponde a nosotros decidir. Pero cierto es que los frutos mismos darán cuenta de la realidad de cada quien. Y ese fruto malo que es el pecado sólo produce condenación. No sabemos si cada persona que vemos en pecado hoy se condenará, pero lo claro es que ningún pecado en el que estemos, nos puede dar la vida eterna, y cada uno deberá revisar qué clase de frutos produce.

 

Cristo nos pide reconocer los árboles por sus frutos, es decir, saber que las obras de cada quien hablarán por sí solas.


Volver

Reflexiones sobre el Evangelio diario

Comments