Una prueba de amor




 Por Eucaris Causil

 

Este domingo de gloria, nuestro corazón pasó de estar bañado en lágrimas a estar completamente lleno de alegría y de gozo, al ver a Nuestro Señor Jesucristo resucitado, es por esto que vamos a meditar el Evangelio de San Juan.

San Juan 20 1 El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. 2 Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». 3 Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. 5 Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. 6 Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo 7 y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. 8 Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él vio y creyó. 9 Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

 10 Los discípulos regresaron entonces a su casa. 11 María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro 12 y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. 13 Ellos le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?». María respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto». 14 Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. 15 Jesús le preguntó: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo». 16 Jesús le dijo: «¡María!». Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: «¡Raboní!», es decir, «¡Maestro!».

 

Este Evangelio nos habla de la tumba vacía, María Magdalena iba temprano a buscar al Señor en el huerto donde lo habían depositado hacían tres días, ella iba con su alma turbada, desagarrada por la pasión y muerte de Cristo, cierro mis ojos y trato de entrar en la escena y no deja de angustiarse mi corazón, pues es un momento de mucho dolor para la Iglesia naciente que está abatida y de luto por que le arrebataron a su esposo (Lucas 5, 34-35) confronto la escena con lo que vivimos hoy y puedo observar como la mayoría de jóvenes, adultos, viejos más aún niños tienen su alma sumida en una oscuridad, la ciudad parece un cementerio lleno de tumbas andantes que siguen las tinieblas.(efecios 5,8), sedientos de paz, de justicia, de amor, buscan saciar su sed en lugares equivocados, y lo único que consiguen es errar más, llenan sus vacíos con prepotencia, vanidad, placer y terminan sus vidas sin conocer su propósito en esta tierra, pasan cerca de Iglesias, escuchan hablar de Jesús pero no toman la decisión de seguirle, cuantas almas se pierden por no mirar la luz que puede llenar sus vacíos, sus soledades, que puede ayudarles a entender esta vida y lo que está más allá, fijémonos en los dos discípulos que estaban en la tumba, sus corazones lloraban, se sentían solos, sin un norte que seguir  pero el Espíritu Santo les recordó las palabras del Señor, entendieron que había resucitado, la luz entró en ellos, por eso dice la escritura “vieron y creyeron”, sólo así pudieron volver a sus casas en paz.

 

Más sin embargo María Magdalena, se quedó llorando afuera, por un instante se quedó con el dolor y la rabia de creer que se habían llevado al Señor, muchos se quedan ahí, llenos de rabia y dolor por su enfermedad, por la crisis en su hogar, por sus hijos desobedientes, por la escasez económica; se ahogan y se sumergen en ellos mismos, esto los convierte en tumbas andantes o existen otros que siendo discípulos del Señor andan como muertos, porque no tienen una lazo de fe con el Señor, lo siguen por religiosidad  más no por espiritualidad. cuántos servidores de Iglesia no sirven a Cristo, cuántos rezan incansablemente, ayunan y practican obras, sin conocer verdaderamente al Señor, lo pueden tener al frente y la religiosidad no los deja ver; vivir con espiritualidad es vivir según Cristo, humillado, perseguido, injuriado, desplazado, pero cumpliendo con amor la voluntad de Dios porque sabía que todo esto era pasajero y que cada situación adversa que enfrentaba era para que con su actitud le diera la gloria a Dios, los apóstoles vivieron como Cristo, esa es la verdadera fe, que está muy lejos del fanatismo y la religiosidad.

 

Por ello cuando María Magdalena mira hacia atrás y observa la tumba, le recuerda a Cristo y decide entrar a confrontar su rabia y su miedo, en esos momentos la reciben dos ángeles, a los cuales el Señor siempre envía para darnos consuelo, por eso las palabras de los ángeles fueron “mujer ¿por qué lloras?, una frase llena de compasión, de interés por su dolor y una actitud de escucha. Sólo basta que uno se levante de esa tumba y quiera ver a Cristo y Él inmediatamente aparece, sólo después de la decisión de María Magdalena, Jesús se le aparece con la fisionomía de otra persona, por eso ella no lo reconoce y esto nos pasa muchas veces. Cristo con sólo ver en tu corazón el deseo de encontrarlo, es Él, el que sale a tu encuentro y te llama por tu nombre, porque eres TÚ quien le interesas.

 

Ahora bien analicemos lo que vieron Pedro y Juan, vieron que los lienzos o velos en que lo habían enrollado estaban en el suelo como señal de que lo que lo mantenía atado a la muerte ya no existía, antes de Cristo el hombre moría y su alma estaba prisionera por el pecado, el hombre estaba atado a esta tierra y sin acceso a Dios. Pero Cristo se levanta de entre los muertos  por acción del Espíritu Santo y rompe esa cadena, nos libera de la cárcel del pecado y nos abre el camino para llegar al Padre, esos lienzos en el suelo es una prueba  de amor significativa de Cristo, diciendo que ya somos libres, porque Él nos ha liberado.

 

La otra prueba de amor que el Señor nos deja es el Santo Sudario, El Señor quiso que siempre recordemos el momento en que se levanta triunfante de entre los muertos, como lo hizo Dios cuando le mandó a Israel a levantar 12 piedras al atravesar el Jordan (Josué 4:4-7), aquí no hay piedras, aquí está la imagen de Cristo con su rostro desfigurado reflejado en la imagen que nos dejó en la sábana, la cual tiene propiedades de negativo fotográfico y fotogramétrico 1 que la hacen una pieza única, tomando la época en la que Cristo la dejó como una marca indeleble que perdurará hasta el fin de los tiempos. Saben esto mismo hace el Señor con nosotros, una vez le abrimos nuestro corazón y dejamos que su gracia nos mueva, nos marca el alma, le pertenecemos y no permitirá que nos desviemos, dice la escritura Juan 10; 27-29 “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. Es hermoso, el Señor llega a sacarnos de esas tumbas, nos llena de luz y nos cambia la vida, nadie puede resistir a su amor.

 

Los dos ángeles dentro de la tumba, significan protección, nosotros nunca estamos solos siempre nos acompañarán, nuestros ángeles custodios no nos abandonan, porque Cristo sabe que no es fácil seguirlo dentro del mundo, por eso le decía al Padre en Juan 17; 15 “No te pido que los saques del mundo sino que los preserves del Maligno”. Y lo pide con autoridad pues Él tiene la llave con la que nos abrió el camino y nos reconcilió con Dios, por eso le dijo a María Magdalena, Juan 20; 17 “…Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes”. Con esta frase da inicio a la nueva alianza del hombre con Dios sellado con Sangre Divina, sellado con la Sangre de Cristo.

 

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Eucaris Causil. 

 

 

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